El todo vale y el intrusismo son un mal generalizado en todas las profesiones y el Coaching no iba a ser una excepción. Coaches que no respetan los límites, metiéndose en terrenos que no deberían y en la otra cara de la moneda aquellos que, sin tener la formación necesaria, se ponen la etiqueta de coach y actúan como gurús diciéndole al cliente lo que tiene que hacer.
Al ser un servicio enfocado en el hacer, el sentir y el pensar, es muy fácil caer en la tentación de introducir prácticas que nada tienen que ver con el Coaching.
Ser escrupulosos con los límites es fundamental para que el cliente logre lo que busca y, lo más importante, lo haga de forma consistente y perdurable. Le resultará mucho más fácil consolidar cualquier avance hecho desde la base de sus valores y creencias. Aquí no vale el café con leche para todos. Los coaches debemos dar un servicio personalizado adaptado a cada cliente y acompañarle para que llegue a sus propias conclusiones.
El Código ético de ICF refleja la importancia de respetar los límites y los coaches miembros de ICF lo tenemos muy presente.
Esto cobra especial relevancia cuando se trata de la salud mental, al ser un tema crítico para el bienestar del cliente y con clara tendencia ascendente: según la OMS la prevalencia mundial de ansiedad y depresión aumentó un 25% en el primer año de pandemia.
“Si un cliente no tiene la capacidad (recursos internos y externos) para funcionar en actividades diarias (profesional o personalmente), entonces, es probablemente el momento de hacer una derivación”.
Código Ético ICF
Quiero compartir con vosotros los casos de dos clientes con los que estoy trabajando. Por cuestiones de confidencialidad les llamaré Juan y María, posiblemente dos de los nombres figurados más utilizados en España 😉:
El jefe de Juan me llamó días después de que se le hubiera dormido medio cuerpo por un ataque de pánico. Al parecer, no era la primera vez que le pasaba: hace un tiempo tuvo otro y perdió temporalmente la visión de un ojo. “Queremos Juan por mucho tiempo y vamos a hacer lo que haga falta para que se recupere”.
María llegó llorando desconsoladamente, con la respiración entrecortada y derrumbada por el estrés y la ansiedad tras meses de acoso laboral y un duro proceso de salida de la compañía.
Cuando te encuentras casos así la humanidad y la empatía hacen que quieras ayudar ¡ya! Y es precisamente en ese momento cuando te tienes que frenar en seco y pensar en el bienestar de la persona que tienes delante. No puedes dejarte llevar, aunque eso suponga perder a un posible cliente.
En ambos casos, lo primero que les dije fue que para poder atenderles era necesario que estuvieran en manos de profesionales de la salud mental. Necesitaban recuperarse para poder afrontar nuevos retos y desafíos y como coach no podría ayudarles si no estaban siendo tratados de su problema de salud. Cada profesión tiene su ámbito de actuación y el mío es el de potenciar las habilidades, ayudar a pensar, desafiar sus creencias limitantes, aumentar la motivación respecto al objetivo, enfocar, planificar, decidir…
Tras ponerse en manos de un psiquiatra y de un psicólogo y varias sesiones de coaching después, Juan ya no tiene ataques de pánico, se encuentra más tranquilo y está avanzando en su plan para ser mejor profesional, persona y padre de familia. Ahora tiene la fuerza, la determinación y la claridad para poder abordar los cambios que necesita y quiere hacer.
María acaba de empezar la terapia y todavía es pronto para saber cuál será el resultado, pero tengo la certeza de que está en las manos en las que debe estar para poder empezar su proceso de cambio una vez recupere la tranquilidad.
Habría sido muy fácil caer en la tentación de ayudarles, pero si lo hubiera hecho habría puesto en riesgo su recuperación. Ahora les acompaño para avanzar hacia sus objetivos y ver cómo lo están logrando me hace muy feliz.
Los coaches tenemos la obligación moral y profesional de ser responsables y derivar a los clientes que así lo precisen a profesionales de la salud mental.
Nuestro trabajo contribuye a su bienestar, pero de ninguna forma puede ser la única vía para recuperarlo.
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