El poder de la Vulnerabilidad

¿Quién se atreve a mostrar su vulnerabilidad?

Yo no me atrevía. 😨

Aquí va un reto para aquéllos que nunca se hayan planteado esta cuestión.

Personalmente, hace años descubrí que mostrarme vulnerable me hace más fuerte, aunque suene paradójico. Y lo que me hace más fuerte es contar con el apoyo y la ayuda de los demás cuando siento que no puedo con todo o no sé por dónde seguir.

Puede que por eso me chifle la canción de los Beatles: Help! (Hace poco descubrí una versión de John Farnham que no puedo evitar escuchar en bucle cada vez que la pongo, ni que se me salten las lágrimas. Os la dejo al final).

Dejar de mostrarme como una “súper woman” y pedir ayuda en cualquier contexto me hace conectar más conmigo y con los demás. A pesar de eso, no he sido capaz de olvidar que los buitres acuden al olor de la sangre y me queda mucho recorrido para llegar al aprobado.

Ese camino, en el que hay que dejar atrás prejuicios y creencias limitantes, hay que andarlo salvando los obstáculos de la maldad, la envidia, la ambición, la competitividad mal entendida, y muchas otras cosas que hacen muy difícil mostrar la vulnerabilidad más allá del círculo más cercano y de nuestra “zona de seguridad”.

Este enfoque se me hace especialmente complicado si pienso en mis años en el mundo corporativo. ¿Cómo mostrarte vulnerable cuando estás liderando un equipo?, cuando te están mirando con lupa esperando a que cometas un error, cuando hay un jefe tóxico que espera ver debilidad para sacar partido, y muchísimas preguntas más.

Aunque me encante la idea, no creo que se pueda llegar al 100% en el mundo que vivimos, al menos yo no puedo.

Pero sí creo que los que descubrimos lo positivo de mostrar la vulnerabilidad, podemos avanzar, cada uno en nuestra medida, hacia una mayor apertura que nos hará sentir más conectados con nosotros y con los demás.

Mi resumen de la Ted Conference de Brené Brown: Abrazar nuestra vulnerabilidad nos ayuda a lograr el tan anhelado sentido de pertenencia y a sentir que merecemos la pena a pesar de no ser perfectos.

¡Qué gusto decir “no lo sé”, “ayúdame”, “te necesito”!

Os animo a probarlo. Aunque dé vértigo, es una maravilla.

Y las caras de los que os escuchen decir eso por primera vez son impagables 😉



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