Esto no va de borrachos ni de fulanas. Va de avanzar.
En una sesión reciente un cliente —maratoniano— me contó su estrategia mental para seguir, sobre todo al acercarse el final, cuando el cuerpo y la mente están al límite: acortar las distancias.
“Si 1 km se me antoja demasiado, pienso en los siguientes 500 m.
Si 500 m aún me superan, pienso en 100.
Y si 100 tampoco me funciona, me marco como objetivo la siguiente farola.
De farola en farola sigo avanzando y el final no se me hace tan largo.”
En todas las sesiones aprendo de mis clientes.
Esta estrategia me va a ayudar a seguir transitando el camino más duro de mi vida: el duelo por la marcha de mi padre.
Me servirá para seguir avanzando sin desfallecer ni desfondarme pensando en el objetivo final.
El objetivo está claro: llegar a recordarle sin romperme, poder hablar de él sin que se me quiebre la voz y volver a disfrutar de la vida como él nos inculcó y siempre demostró con su ejemplo.
De farola en farola.
Pequeños pasos que, unidos al cariño de los que me quieren y el apoyo de profesionales, me acompañarán en el camino de vuelta a la sonrisa.
»But I know I’m gonna change that tune
When I′m back on top, back on top in June’
That’s Life (Frank Sinatra)
Si estás transitando un tramo difícil, puedo acompañarte.


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