Me lo preguntaron hace unos años y no tuve que darle muchas vueltas. Para mí el éxito es la tranquilidad. Cierro los ojos, respiro, me recreo en cada sílaba (tran-qui-li-dad) y sonrío.
Estar y que me dejen tranquila, las dos cosas…
Estar tranquila porque mis seres queridos y yo nos encontremos lo mejor posible, porque tengo claro mi propósito y vivo alineada con él. Y digo lo mejor posible de forma muy consciente, porque las circunstancias pesan mucho y estar bien a veces no es una posibilidad, sobre todo cuando se van cumpliendo años.
Que me dejen tranquila porque respeten mi espacio y mis tiempos. Que me quieran, pero no me agobien. Por pedir que no sea…
Mi tranquilidad no pasa por la ausencia de problemas, sería una entelequia. Mi tranquilidad es disfrutar de lo que tengo, a pesar de los problemas que me toquen, conviviendo con ellos de la mejor forma posible.
Si puedo resolverlos, bien. Si no, también.
“«Si tu problema tiene solución, ¿para qué te preocupas? Si tu problema no tiene solución, ¿para qué te preocupas?».
Proverbio chino
Teniendo tranquilidad no necesito más. Sólo ignorar al miedo cuando me visite para preguntarme “¿y si la pierdes?”. Me niego a escucharle porque lo único que hace es engañarme para robármela.
La búsqueda de la tranquilidad y la gestión del miedo son temas que salen a relucir con mucha frecuencia en los procesos de coaching. Para que el proceso sea productivo es importante profundizar en el significado que cada concepto tiene para el cliente. Cada persona es un mundo, con sus valores y sus creencias, y los coaches debemos tenerlo presente en todo momento. También, ayudarle a mirar desde otras perspectivas para que identifique sus creencias limitantes, si las tiene, y evitar que sean piedras en el camino hacia su éxito.
Acompañar a los clientes en ese camino es realmente gratificante y muy enriquecedor. Ser testigo de su satisfacción cuando miran hacia atrás para verse al inicio del proceso y comprueban su evolución no tiene precio.
Después de meses compartiendo tiempo de trabajo, descubrimiento, emociones y reflexiones es difícil despedirse, pero cuesta menos viendo la ilusión y energías renovadas con las que se van.
Pensándolo mejor, eso también es parte del éxito para mí.
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