Cruce de caminos

Imagina que estás en un cruce de caminos y no sabes por cuál seguir.

En ese cruce hay dos coaches dispuestos a ayudarte a llegar a tu destino.

El primero te pregunta a dónde quieres llegar e, inmediatamente, te dice cuál es el camino correcto. Ése es el camino. Para ti y para cualquiera, independientemente de quién se trate. Con su mejor intención te recomienda el camino más corto y llano porque está convencido de que es el mejor para llegar más rápido, desde su experiencia y creencias.

El segundo te pregunta a dónde quieres llegar, pero también por qué has elegido ese destino y quién quieres ser cuando llegues. Y va más allá:

¿Qué tipo de caminos te gustan más? ¿Qué importancia tiene para ti la duración del viaje? ¿Cómo te desenvuelves en caminos llanos? ¿Qué pasa si el camino tiene baches? ¿Y si es oscuro? ¿Cómo te enfrentas a la oscuridad? ¿Qué crees que es fundamental llevar en la mochila? ¿Qué medio de transporte quieres usar? ¿Con qué medios cuentas para hacerlo? ¿Qué calzado tienes? ¿Qué aprendiste en viajes anteriores que puedas aplicar a éste? ¿En quién te puedes inspirar para seguir adelante? ¿Qué harás si te pierdes a mitad del camino? ¿Cómo vas a recordar dónde quieres llegar? ¿Qué crees que te falta para poder hacer el recorrido de la mejor forma posible? ¿Quién podría acompañarte? ¿De qué forma te levantarás si te caes? ¿Cómo crees que te sentirás cuando llegues? ¿Qué harás si cuando llegas el destino no es como imaginabas?

Todas estas preguntas que no te habías hecho antes te llevan a darte cuenta de que lo más importante para ti es hacer el camino acompañado. No quieres hacerlo solo. Y de pronto te sorprendes al descubrir que el camino que te recomendaba el otro coach, a priori el ideal y aparentemente más cómodo, es demasiado estrecho para recorrerlo acompañado y no es para ti.

Los dos caminos te llevan al mismo lugar, pero el segundo es el único por el que estás convencido de que puedes llegar al final.

Una buena exploración de tu objetivo, de tus motivaciones, de tus creencias, de tus valores y de tu experiencia es fundamental para ayudarte a mirar ampliando las perspectivas y que logres ver más allá de lo que ves desde tu punto de vista habitual.

Así es como has conseguido tomar la mejor decisión para ti. Tu decisión.

¡Enhorabuena! Ahora sólo queda disfrutar del camino.

(Este cuento es sólo un ejemplo del trabajo que hacemos los coaches a diario y ese momento wow en el que el cliente descubre lo que sustenta su decisión y qué quiere hacer realmente es el que da sentido a nuestro trabajo.)

Si estás en un cruce de caminos me encantará ser el segundo coach y hacerte todas esas preguntas para ayudarte a llegar a tu destino.



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