Work-life balance

Ningún CEO es experto en todas las áreas de la compañía que lidera, sin embargo, su responsabilidad es liderar una organización que las abarque. Cuanto más alto es el nivel del ejecutivo, más converge el trabajo, independientemente de su formación y su área de experiencia.

Es en esas posiciones cuando el éxito depende más de la capacidad para seleccionar a los mejores líderes, construir equipos autónomos, establecer una visión clara y comunicarse de manera efectiva. Y, por supuesto, de su habilidad para transmitir seguridad, confianza y coherencia, logrando así el compromiso tanto de quienes dependen directamente de él, como del resto de su organización.

Aquellos que dominan estas habilidades pueden liderar equipos de cualquier tamaño.

El 100% de los ejecutivos y directivos con los que he trabajado pone encima de la mesa su dificultad para lograr el equilibrio vida personal-vida profesional en algún momento del proceso de coaching. Dificultad que, en muchos casos, acarrea problemas personales y familiares que no sólo afectan en casa, sino que también pueden repercutir en el trabajo y, a la larga, en la salud física y/o mental.

Están en un bucle. Y, como ocurre con casi todos los bucles, para salir de él, una vez se ha identificado, toca ponerse manos a la obra. No se puede vivir con la lengua fuera y con la sensación de no llegar a todo por mucho tiempo…

La necesidad de controlar hasta la última hoja que se mueve en su área y la falta de confianza en la capacidad de los líderes y equipos que están por debajo (que, en ocasiones, no han podido seleccionar personalmente), hacen que les resulte complicado delegar y dedicarse al largo plazo, que es lo que se espera de quien está a ese nivel. Las hojas no les dejan ver el bosque y ese es un lujo que no pueden permitirse.

El coaching es una gran ayuda para salir de ese bucle: les eleva, les ayuda a verse desde otra perspectiva, ganando claridad y recuperando la visión. Se trabaja desafiando al cliente para identificar las creencias que le limitan e ir más allá, salir de su zona de confort y diseñar planes de acción para avanzar. Este trabajo, teniendo siempre presentes el ser, el hacer y el pensar, lleva a un mayor autoconocimiento, a través de la introspección, que contribuye al crecimiento personal y profesional.

Ahora que acaba de empezar el nuevo curso, es el momento ideal para hacer cambios y recuperar el equilibrio.



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