Hace un mes que dimos la bienvenida a 2024 y tengo una pregunta para ti:
¿Cómo vas con lo que te habías propuesto para que fuera un año inolvidable?
Como dice la canción de Mecano: el 31 de diciembre “hacemos el balance de lo bueno y malo, 5 minutos antes de la cuenta atrás”. (No he podido evitarlo, soy una de “las niñas” a las que no soportaban los Hombres G porque “todas las canciones les recuerdan algo”).
Mi primer pensamiento es siempre para los que ya no están, con los que daría todo lo que tengo por poder tomarme las uvas. Hace poco, hablando de eso con mi sobrina, me dijo que había otra solución “para que no te quedes pobre, Tía. Puedes regalarme un libro de magia y hago que aparezcan”. ¡Qué maravilla! Haces magia y ¡zas!, problema resuelto. Lamentablemente, la magia sólo funciona en la imaginación de los niños o en los espectáculos que nos hacen soñar por un rato.
El año que se va nos deja muchas vivencias, aprendizajes, logros, momentos compartidos, penas y alegrías. Tras las 12 campanadas, llega el momento de enfrentarse a la realidad. Nos abrazamos con los que más queremos y emocionados brindamos por el nuevo año, pensando qué nos deparará. Deseamos y nos desean paz, prosperidad, amor, salud y felicidad. Es un momento lleno de optimismo y energía positiva.
Pero hacer de los deseos realidad no es sólo cuestión de buenas intenciones. Esa mirada al nuevo año, a los planes, proyectos e ilusiones que tenemos en la cabeza, tiene que ir acompañada, sí o sí, de acciones, trabajo, esfuerzo y constancia. ¿Cuántas veces nos habremos apuntado al gimnasio, o escrito una lista de propósitos que se quedaron en eso…?
El Coaching es un gran apoyo para pasar de la intención a la acción o para seguir en la senda del crecimiento y la evolución tras ponernos en marcha.
Un Coach te ayuda para que diseñes tu plan, evalúes tus avances, gestiones las dificultades, descubras nuevos recursos o potencies los que ya conocías, tomes conciencia de tus apoyos y consolides los aprendizajes de ese nuevo camino. Además del compromiso, la acción y la constancia, es necesaria la reflexión. El triángulo ser-hacer-pensar es la base del trabajo en equipo que te ayudará a seguir avanzando para lograr que el año sea lo más parecido a lo que soñaste el 31 de diciembre.
Ahora llega el momento de que te contestes a la pregunta que te hice al principio.
¿Cómo vas con lo que te habías propuesto para que fuera un año inolvidable?
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