Dentro de la tendencia de renombrarlo todo, desde hace unos años se habla del entorno VUCA (siglas en inglés de volátil, incierto, complejo y ambiguo), reflejando algo que ha existido siempre y que es la única constante en nuestras vidas: el cambio.
El cambio viene de la mano de muchas emociones: ilusión, incertidumbre, inseguridad, vértigo, miedo… Miedo al fracaso, miedo a sufrir, miedo al qué dirán, miedo a decepcionar, miedo a no controlar, miedo, miedo, miedo…
¿Qué hace el miedo? Nos bloquea, nos paraliza y no nos deja avanzar.
Y, ¿de qué sirve el miedo? De nada. Nos engaña invitándonos a permanecer refugiados en nuestra zona de confort. Quedarnos donde estamos, acurrucados, sin movernos, sin mirar, sin escuchar, sin pensar, para evitar exponernos a los cambios y darnos cuenta de que queremos algo más que vivir acurrucados. Ése es el plan que nos tiene reservado el miedo: ninguno.
Es la cruz de una cara con mucha más luz: retos, avances, crecimiento, aprendizaje y tantas cosas más.
En muchas ocasiones sólo nos damos cuenta cuando ya hemos salido de ahí y miramos donde estábamos con la perspectiva del tiempo y la distancia. Pero hay otra opción, mirar ahora.
«El 90% de las cosas que nos preocupan jamás suceden, pero mi mente y mi cuerpo lo viven como si fuera real
Marián Rojas Estapé (Cómo hacer que te pasen cosas buenas)
No me gustaría caer en el simplismo de pretender que actuemos como si el miedo no existiera. Es una emoción primaria y, como tal, no podemos anularla. Lo que sí podemos hacer es ponerlo en su lugar y gestionarlo de la mejor forma posible. Eso pasa por ver las oportunidades que se nos presentan, qué podemos hacer con ellas y valorar los diferentes escenarios en los que, por supuesto, también deben estar el error y el fracaso.
El coaching es una gran herramienta para salir de la parálisis y afrontar los cambios que elegimos o que la vida elige por nosotros. Nuestra misión como coaches es rescatar las fortalezas del cliente, abrirle nuevas perspectivas de pensamiento para explorar más allá de lo que ve y empoderarle de cara a lo que sea que vaya a afrontar.
Y después del verano, ¿qué? Después del verano llega el momento de volver a nuestro día a día y afrontar aquello que dejamos aparcado “para la vuelta”.
¿Cuáles son tus emociones frente a ese próximo paso o escenario?
Si tienes cambios a la vista, sea en el ámbito personal o profesional, o hay algo que te está rondando la cabeza, te gustaría abordar y no sabes cómo o no te sientes capaz de hacerlo solo, anímate y ponte en contacto conmigo. Me encantará ayudarte a salir de la parálisis y avanzar gestionando el miedo de forma diferente.
Como coach te ayudaré a sobrevolar tu realidad, a mirar más allá de los árboles para poder ver el bosque, a explorar escenarios y buscar soluciones.
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